Esta opción permite incorporar vehículos a la actividad de la empresa sin afrontar una compra directa desde el principio. Ganas flexibilidad financiera, planificas mejor el gasto y amplías la flota de forma más ordenada.
Es una solución especialmente interesante para negocios que quieren controlar la inversión sin renunciar al acceso a vehículos adaptados a su actividad.